Vísperas de Yom Kipur, 5771

01 Septiembre 2010

Estimados hermanos y amigos:

En virtud del inicio de este año nuevo, quisiera extenderles misfelicitaciones deseándoles desde lo profundo de mi corazón que tengan un año bueno y colmado de bendición.

 

 En los rezos de Rosh HaShaná nos referimos a la solemnidad del día con la frase: "Como la inspección del pastor, que revisa a su ganado..." La forma en que el Creador nos juzga es similar a la de un pastor que inspecciona a su ganado haciéndolo pasar por una manga para irlo revisando con su vara de uno en uno. Asimismo, el pastor vive con su ganado todos los días, preocupándose por su alimento y su agua; conoce todas sus enfermedades, y les busca la cura. El pastor quiere que su ganado crezca y, por lo tanto, lo vigila. Así es el Todopoderoso con nosotros: nos ama y nos resguarda contra todo mal. Si pasáramos un Día del Juicio terrible, nuestro Pastor se encuentra a nuestro lado, vigilándonos. Eso es lo que más tranquiliza a un ganado: ver que el pastor esté a su lado.

Gracias a Dios hemos tenido el mérito de concluir un magnífico año en la "Yeshivat Panamá". Ha sido un año de elevación espiritual, con un avance meteórico en el estudio del Shas (Talmud) y del Shulján Aruj. ¡Todo ello es gracias a ustedes!, que contribuyen y apoyan el
estudio de la Torá.

Les extiendo mis bendiciones, deseándoles que tengan un año fructífero, que haya berajá en toda la obra de sus manos, que se eleven hasta lo más alto y que Hashem cumpla los deseos de sus corazones para bien.

Ktivá veJatimá tová
Rabíno Yinon Raviv
Rosh haYeshivá

Algunas consideraciones y pensamientos sobre Rosh haShaná y Yom Kipur

Si nos diéramos a la tarea de buscarle un título a los cuarenta días que transcurren desde Rosh Jódesh Elul hasta Yom Kipur, y si nos concentráramos específicamente en los días culminantes de este periodo, Rosh haShaná y Yom Kipur, encontraríamos en nuestros libros
sagrados una variedad de descripciones.

Por un lado, una de las formas más comunes de calificar a estos días es la de Yamim Noraim (Días Temibles); aunque por otro lado, también son denominados como los "días de misericordia y perdón".

La cuestión no es solamente cuál es su título y su definición, sino cómo nos debemos de sentir y cómo nos debemos de preparar en términos emocionales, espirituales y de consciencia.

Para algunos de nosotros, estos días representan una inmensa carga de temor: Las Selijot, el sonido del Shofar que se comienza a escuchar en varias comunidades desde comienzos del mes de Elul, y el hecho de saber que "en el día de Rosh haShaná se inscribe y en el día de Kipur se estampa el sello", todo ello extiende una nube de tristeza y miedo en sus corazones, ensombreciendo su felicidad de vivir.

En casos extremos, la situación se puede expresar como "un suspiro de alivio" una vez que pasa el día de Kipur. Un alivio como si se dijera "finalmente han terminado los días problemáticos, limitantes y tristes", ¡Dios guarde! ¿Acaso así es como Dios quiere que los
percibamos?

Por lo visto ese no es ni el camino ni el destino que debemos contemplar. Indudablemente existen los aspectos de la justicia, el miedo y el temor de Dios, y el de Su juicio; no obstante, la definición más exacta para este periodo –en cuyo momento culminante nos encontramos
ahora– es la de: "Los días de amor"; pues no en vano nuestros Sabios, de bendita memoria, nos indicaron que las iniciales de Elul ( אלול ) las encontramos en el versículo אֲנִי לדוֹדִי וְדוֹדִי ליִ (Yo soy de mi Amado, y mi Amado es mío), y nos lo explican con una alegoría: "¿A qué situación se asemeja? A la de un rey que pasa todo el año encerrado en su palacio.

El acceso a él es difícil, si no imposible. Sin embargo, una vez al año el rey sale de su morada, durante un mes, para ver a su pueblo. Entonces el acceso al rey se vuelve fácil y accesible. Se pueden exponer delante de él los problemas y las dificultades cotidianas; los dilemas y las angustias: Él está ahí, para nosotros: oyéndonos y escuchándonos, con amor y dándonos aliento, apoyo y ayuda.

Así es Dios con nosotros. Si bien todo el año "Dios está cerca de todos los que lo invocan, de todos los que lo invocan con verdad", las divisiones y separaciones son muchas, algo que no ocurre durante los días de la misericordia y el perdón, sobre los que dice el versículo: Buscad al Eterno mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Durante este periodo –como lo encontramos en las enseñanzas del sagrado Ari (Rabí Itzjak Luria)– desciende del Cielo una gran abundancia de amor, acercamiento y perdón. Basta con que
seamos lo suficientemente inteligentes para aprovecharla, para beneficiar nuestros caminos y mejorar nuestras acciones, y así recibiremos gran abundancia del deleite y el esplendor de Hashem, y tendremos el mérito de "contemplar el placer de Dios, y de estar presentes en su
Templo".

Imaginemos un país cuyo sistema judicial determina que un mes al año es "El mes del perdón y la exculpación de las transgresiones" para todo el que se arrepienta y enderece su camino. ¡Cuán inmenso sería nuestro aprecio ante tanta generosidad!

Obviamente, con la falsedad que predomina en nuestro mundo, sería algo de lo que abusarían los malhechores para deshacerse del castigo y volver a sus malos caminos.

Sin embargo, el Todopoderoso no sospecha que vayamos a abusar de Su perdón con mala intención; pues Él deposita en nosotros Su confianza cada año, esperando que mejoremos, que corrijamos nuestras acciones y que retornemos a Él. Confía en nosotros, en que seamos buenos; y aunque nos hayamos alejado de Él con nuestros hechos durante el año, Él nos llama con amor, diciéndonos: "Retornad a Mí, y Yo retornaré a vosotros".

Sea la voluntad del Todopoderoso que el despertar sea mutuo, a tal grado que con su fuerza y magnitud Dios nos dé abundancia de luz Divina que inunde nuestros corazones; cumpliendo así el versículo: Y quitaré el corazón de piedra de vuestra carne, y os daré un
corazón de carne, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. ¡Amén, que así sea!

JoomShaper