Ki haAdam etz hasadé

17 Febrero 2011

Dice el versículo Ki haAdam etz hasadé (¿el hombre es árbol del campo...). Se trata de una comparación de la Torá que ha ocupado mucho a los Sabios del musar (ética y moral), quienes han expuesto una variedad de conceptos para explicar la similitud entre el hombre y el árbol.

A simple vista, percibimos el árbol en su integridad, completo: su tronco, ramas, hojas y hasta su fruto. Superficialmente tenemos esa impresión, ese es el árbol completo.

Sin embargo, el que realmente quiere descubrirlo entero, verá que tiene raíces muy profundas y complejas, que se extienden hasta lo profundo de la tierra, tan fuertes que se abren paso ante cualquier obstáculo.

El caso del hombre es similar. Solemos tener la impresión de verlo en su integridad, totalmente expuesto ante nosotros. No obstante, no estamos viendo la profundidad de su espíritu, sus aspectos sicológicos, ni su situación familiar: todo aquello que dirige su conducta por la vida. Se trata de cosas que no podemos ver con los ojos. Por eso mismo, nunca tenemos el derecho de juzgar a nadie, ni de juzgar su conducta de manera tajante, pues nuestros Sabios nos enseñan: "No juzgues a tu compañero mientras no te encuentres en su misma situación".

Nuestros Sabios nos ofrecen otra perspectiva adicional: El árbol no puede germinar, desarrollarse y robustecer sin antes atravesar por un proceso de descomposición. Primero, su semilla, estando en la tierra, se tiene que descomponer, y sólo así germina y brota la planta que se convertirá en árbol. El hombre es igual. Para desarrollarse, a veces tiene que pasar primero por un proceso de "descomposición", es decir, de confusiones, búsqueda personal, incertidumbre y meditación. A raíz de ello, puede crecer y desarrollarse. Eso nos recuerda lo que dijeron nuestro Sabios, de bendita memoria: "El hombre no entiende bien las palabras de la Torá a menos que se tropiece con ellas".

Otro concepto relacionado con esa similitud de la descomposición y el desarrollo es el de la modestia. Para desarrollarse y crecer, el hombre tiene que desentenderse de su ego y orgullo, pues son un obstáculo para su verdadero florecimiento y desarrollo espiritual. Así como la semilla se pierde como la nada dentro de la tierra, al punto de entrar en un estado de descomposición, como si dijera "no tengo existencia propia", y sólo entonces germina, se desarrolla y crece; lo mismo pasa con el hombre —el árbol del campo—, se tiene que sentir como la nada frente al Todopoderoso, con ese sentimiento logrará crecer y fortalecerse.

Noticias sobre las actividades en el Kólel de la Yeshivat Panamá:

• Ante todo, queremos desearle Mazal tov al Rosh bet hamidrash, el gaón rabí Avraham O'hana, por el compromiso de su hijo Daniel, uno de los mejores alumnos de la Yeshivat Ponevezh. Sea la voluntad de Hashem de que él y su preciada prometida logren edificar unhogar fiel a Israel, sobre los firmes cimientos de la Torá y el temor de Hashem, amén.

Asimismo, quisiéramos desear Mazal tov a uno de nuestros compañeros, el Rav Shemuel Loichter, por el nacimiento de su querido hijo, Jaim Zeev: en hora buena y con mazal tov.

Sea la voluntad de Hashem de que él y su esposa logren educarlo por el camino de la Torá, la jupá, las mitzvot y las buenas acciones, amén.

• En estas fechas, el kólel de Yeshivat Panamá concluye cuatro semestres de estudios bajo la tutela de Rabíno Yinon Raviv. Deseamos aprovechar la oportunidad para dar algunos detalles sobre sus actividades.

• El kólel se compone de dieciséis avrejim selectos, talentosos, dedicados y con excelentes atributos. Rabíno Yinon Raviv y Rabíno Avraham O'hana, director del Bet Midrash, los seleccionaron meticulosamente de entre los numerosos candidatos que se presentaron como candidatos.

• Rabíno Yinon diseñó el programa de estudios de manera que el avrej, al finalizar el año, haya adquirido conocimientos, entendimiento y dominio de todas las materias importantes y profundas del Talmud, que comienzan por la Guemará, y luego son analizadas mediante los comentarios de los Rishonim y Ajronim, para concluir en el dictamen de la ley normativa (halajá).

• Para alcanzar ese objetivo, Rabíno Yinon estableció dos marcos de estudios principales:

El primero abarca el programa de la mañana y la tarde, e incluye el estudio analítico y de dominio de un tratado del Talmud que no se esté estudiando en el ámbito de las yeshivot, con exámenes regulares. Actualmente se estudia el tratado de Julín. El segundo es por las noches: los avrejim repasan los tratados de los órdenes de Nashim y Nezikín, que ya han estudiado anteriormente. A este programa se le denomina Talmudó beyadó (conocer el estudio como la palma de la mano). Cada mes se les aplica un examen sobre veinte hojas nuevas de Guemará (con Rashi y Rosh). Hasta ahora han concluido los avrejim en el segundo programa el tratado de Babá Kamá, y se encuentran a la mitad del de Babá Metziá.

Los avrejim han concluido y han sido examinados sobre un total de 330 hojas (660 páginas) de Guemará, en tan sólo un periodo de quince meses.

• Rabíno Yinon se fijó la meta de establecer una secuencia de generaciones de grandes estudiosos de Torá, de gran talla y de refinados atributos, procurándoles el mejor apoyo material necesario para que se puedan dedicar de lleno, en cuerpo y alma, al estudio de Torá, sin necesidad de distracciones.

• Con gran alabanza y agradecimiento al Todopoderoso, es nuestro honor y alegría indicar que en el poco tiempo que tiene el kólel de Yeshivat Panamá, ya se ha conseguido un lugar de honor y prestigio en el mundo de la Torá. Tocan a nuestras puertas excelentes avrejim, y ¡qué más nos gustaría que poderlos admitir!

• Asimismo nos gustaría mencionar la sobresaliente labor de orientación y enseñanza de Rabíno Avraham O'hana, director del Bet Midrash, quien guía a los estudiantes por los métodos del razonamiento y el análisis, sin pasar por alto los caminos del apego y el amor a Hashem.

• La Yeshivat Panamá, establecida con la Providencia de Hashem, y gracias al apoyo y patrocinio de nuestros generosos hermanos de la comunidad Shevet Ahim de Panamá, mantiene un vínculo constante con sus miembros. Muchos de ellos han visitado y se han hospedado en nuestra Yeshivá, durante sus visitas a Israel, donde los recibimos con el honor que merecen aquellos que apoyan y sostienen el estudio de Torá con aprecio y amor.

• Grandes personalidades y eruditos en Torá llegan a visitar la Yeshivat Panamá, para impartir clases a los avrejim.

• Al final del invierno, los avrejim terminaron el tratado de Babá Kamá y presentaron exitosamente sus exámenes. Se les organizó una cena en un restaurante para celebrar la ocasión en compañía de sus esposas, a fin de alentar el apoyo que les dan a sus maridos en los estudios.

 

• A fin de que los avrejim se hagan el hábito de escribir novedades sobre Torá, cada mes se les exige que presenten un promedio de cuatro páginas con sus anotaciones y novedades, que las revisa un erudito experto que ha sido contratado especialmente por el kólel. Éste las analiza, corrige, y les hace anotaciones. Los avrejim reciben una beca honorable por este proyecto.

• Además de la escritura, la herramienta de expresión más importante del hombre es la boca, como dice la Torá: Y fue el hombre un ser viviente, donde Onkelos traduce “ser viviente” como “ser parlante”. Por otro lado, el hombre se distingue del resto de los animales gracias a su capacidad de hablar, y como tal es denominado: “parlante” (medaber). Así pues, para fomentar sus habilidades de expresión y de impartir educación, se les pide, por turnos, que den un resumen de lo estudiado durante la semana, y cada víspera de Rosh Jódesh un avrej da una plática de musar.

• El miércoles, 22 de Elul, el kólel celebró una recepción para dos de los importantes patrocinadores de la Yeshivá: el Sr. Nessim Dabah, que es miembro del consejo de la Yeshivat Panamá, y el Sr. Jonathán Mizrachi, encargado de las conferencias vía satélite de Rabíno Yinon Raviv. Como parte de la celebración, se ofreció una comida en honor al Sr.

Nessim Dabah, por haber terminado el estudio del tratado de Shavuot. En su trascurso nos habló de las actividades de Rabíno Yinon en Panamá, cuando dirigió la yeshivá bajo el liderazgo de Jajam Tzión Levy Z"l, quien estuvo a la cabeza de la comunidad durante casi cincuenta años.

• El día jueves, 2 de tevet, octava vela de Janucá, se realizó una fiesta en el Kólel con la participación del ex Rabino Principal, el Rishón leTzión Eliáhu Bakshi Dorón. Quien se expresó con grandes elogios de los avrejim de nuestro kólel, por el prestigio y el buen nombre que se han hecho gracias a su dedicación y esfuerzo en el estudio de la Torá. El Rabino comparó a los avrejim con las velas de Janucá, cuyo número sólo crece día con día. Así son los avrejim, sólo incrementan su Torá, sus mitzvot y sus buenas acciones. Cabe destacar que el Rishón leTzión conoce muy bien el kólel, gracias a que uno de los avrejim más importantes está casado con su nieta.

• El lunes, 27 de tevet, visitó el kólel el rav Amitai ben David. Un rav de mucho prestigio y fama gracias a su importante obra Sijat Julín, sobre el tratado de Julín. Además de ser un shojet experto.

A él lo acompañaba un grupo de alumnos que se especializa en el proceso de la shejitá y la certificación de la carne. Trajeron un borrego recién degollado, que usó el rav Ben David para enseñar, durante casi tres horas, las leyes relevantes a los pulmones, el corazón, el hígado y el bazo, junto con el resto de las leyes que determinan si el animal es o no apto para consumo (kasher); un tema que se estudia actualmente en el kólel.

El rav Ben David expresó su gran asombro ante el notable conocimiento y dominio que tienen los avrejim sobre el tema, pues no pasaron por alto ni un detalle. Cada uno de los puntos que expuso el Rav, pudieron entenderlo, analizarlo y hacer las preguntas más pertinentes sobre él.

Obviamente, el beneficio de la práctica es insustituible; y ese fue el caso de la clase tan importante que ofreció el Rav Ben David. Como dice el famoso dicho: Una imagen vale más que mil palabras.

Dice el versículo Ki haAdam etz hasadé (¿el hombre es árbol del campo...). Se trata de una comparación de la Torá que ha ocupado mucho a los Sabios del musar (ética y moral), quienes han expuesto una variedad de conceptos para explicar la similitud entre el hombre y el árbol.

A simple vista, percibimos el árbol en su integridad, completo: su tronco, ramas, hojas y hasta su fruto. Superficialmente tenemos esa impresión, ese es el árbol completo.

Sin embargo, el que realmente quiere descubrirlo entero, verá que tiene raíces muy profundas y complejas, que se extienden hasta lo profundo de la tierra, tan fuertes que se abren paso ante cualquier obstáculo.

El caso del hombre es similar. Solemos tener la impresión de verlo en su integridad, totalmente expuesto ante nosotros. No obstante, no estamos viendo la profundidad de su espíritu, sus aspectos sicológicos, ni su situación familiar: todo aquello que dirige su conducta por la vida. Se trata de cosas que no podemos ver con los ojos. Por eso mismo, nunca tenemos el derecho de juzgar a nadie, ni de juzgar su conducta de manera tajante, pues nuestros Sabios nos enseñan: "No juzgues a tu compañero mientras no te encuentres en su misma situación".

Nuestros Sabios nos ofrecen otra perspectiva adicional: El árbol no puede germinar, desarrollarse y robustecer sin antes atravesar por un proceso de descomposición. Primero, su semilla, estando en la tierra, se tiene que descomponer, y sólo así germina y brota la planta que se convertirá en árbol. El hombre es igual. Para desarrollarse, a veces tiene que pasar primero por un proceso de "descomposición", es decir, de confusiones, búsqueda personal, incertidumbre y meditación. A raíz de ello, puede crecer y desarrollarse. Eso nos recuerda lo que dijeron nuestro Sabios, de bendita memoria: "El hombre no entiende bien las palabras de la Torá a menos que se tropiece con ellas".

Otro concepto relacionado con esa similitud de la descomposición y el desarrollo es el de la modestia. Para desarrollarse y crecer, el ombre tiene que desentenderse de su ego y orgullo, pues son un obstáculo para su verdadero florecimiento y desarrollo espiritual. Así como la semilla se pierde como la nada dentro de la tierra, al punto de entrar en un estado de descomposición, como si dijera "no tengo existencia propia", y sólo entonces germina, se desarrolla y crece; lo mismo pasa con el hombre —el árbol del campo—, se tiene que sentir como la nada frente al Todopoderoso, con ese sentimiento logrará crecer y fortalecerse.

Para concluir, quisiéramos agradecer a todos los que apoyan y contribuyen a nuestra sagrada yeshivá, Yeshivat Panamá, y sobre todo a los miembros de la comunidad Shevet Ahim, quienes obran con grandeza por el éxito de la Yeshivát Panamá. Sea la voluntad de Hashem de que tengan una bendición en todos sus acciones, abundancia y prosperidad, tanto espiritual como material, y que se cumplan todos los deseos de sus corazones para bien. Amén.

 

JoomShaper